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Gastronomía chipriota en Larnaca: meze, halloumi y commandaria, un festín mediterráneo para saborear desde la llegada

El meze chipriota, un arte de compartir la mesa

El meze es mucho más que una simple comida: es un ritual social arraigado en la cultura chipriota. Compuesto por veinte a treinta pequeños platos servidos sucesivamente, transforma cada almuerzo o cena en una celebración que puede durar varias horas. Se empieza por los dips fríos como el tahini, la taramosalata y el tzatziki, acompañados de pan de pita caliente. Siguen las ensaladas de pueblo, las aceitunas marinadas y el queso halloumi a la plancha. Los platos calientes llegan después con koupepia (hojas de parra rellenas), keftedes (albóndigas especiadas) y lountza (lomo de cerdo ahumado). En Larnaca, las tabernas del paseo marítimo ofrecen el meze completo por 20 a 30 euros por persona, una relación calidad-precio notable dada la abundancia de platos servidos.

El halloumi, queso emblemático de Chipre

Ninguna estancia en Larnaca estaría completa sin probar el halloumi, el queso chipriota por excelencia. Elaborado con una mezcla de leche de oveja y cabra, aromatizado con menta y conservado en salmuera, posee la particularidad única de no derretirse al cocinarlo. A la plancha o en sartén, desarrolla una costra dorada y crujiente manteniendo un corazón tierno y ligeramente elástico. Los chipriotas lo disfrutan en el desayuno con sandía, en ensalada en verano o como acompañamiento del meze. El halloumi obtuvo en 2021 una Denominación de Origen Protegida de la Unión Europea, garantizando que se fabrica exclusivamente en la isla siguiendo métodos tradicionales.

La commandaria, el vino con nombre más antiguo del mundo

Producida en los pueblos del Troodos a una hora en coche de Larnaca, la commandaria es un vino dulce ambarino cuya historia se remonta a más de 5 000 años. Ricardo Corazón de León la habría calificado como el vino de los reyes y el rey de los vinos durante las cruzadas. Elaborada con uvas xynisteri y mavro secadas al sol, desarrolla aromas complejos de miel, frutos secos y caramelo. Varias bodegas de la región abren sus puertas a los visitantes para catas guiadas. En la propia Larnaca, los bares de vinos y los restaurantes gastronómicos la sirven por copas, a veces acompañada de postres locales como el loukoumia o los daktyla de almendra.

Dónde comer en Larnaca: nuestras direcciones imprescindibles

El paseo Finikoudes está repleto de restaurantes con vistas al mar y ambiente animado, pero los conocedores se aventuran también por las callejuelas del centro para encontrar tabernas más auténticas. El barrio alrededor de la iglesia de San Lázaro alberga varios establecimientos familiares donde el meze se prepara con recetas transmitidas de generación en generación. El mercado municipal de Larnaca, recientemente renovado, permite degustar productos frescos locales, repostería tradicional y café chipriota preparado sobre arena. Para una experiencia gastronómica completa, planifica dedicar al menos un almuerzo a un meze de pescado junto al mar y una cena a un meze de carne en una taberna de pueblo, a pocos kilómetros del aeropuerto.